miércoles, 15 de diciembre de 2010

Dibujos que NO son para niños

Excluyendo los legendarios dibujos manga, Los Simpsons son al parecer la serie más famosa que comenzó a utilizar un género destinado a los niños para acercarse al público adulto. Pero es una línea muy delgada la que separa qué debe ser visto por los niños y qué no, más aún cuando la serie se emite en horario infantil. Como suele pasar con este tipo de humor la mayoría de los matices se les escapa a los más pequeños, pero lo que es inevitable es que capten, rían e incluso imiten los comportamientos maleducados y obscenos que profesan estos personajes amarillos. Por no mencionar la violencia extrema de los dibujos favoritos de Bart y Lisa: Rasca y Pica se convierten en una burla de las series reales y aunque sería impensable una serie así en nuestra televisión lo cierto es que acaban apareciendo sus episodios de un modo u otro. Aunque para no ser extremistas, y lamentablemente porque comparándola con otras hay muchas peores, Los Simpsons aunque no son para nada recomendables y muestran a una familia que puede parecer graciosa pero en el fondo está completamente fuera de lugar, no es escandalosamentre prohibitiva.
Lo mismo ocurre con Sin Chan aunque en esta ocasión no creo que haya ningún adulto que lo siga. Realmente el comportamiento de este niño sí que puede asemejarse a la actitud de muchos niños de su edad, pero no por ello debe ser fomentado y aplaudido porque peligra que "esas cosas de la edad" se alarguen y se conviertan en perennes, caso que se refleja en el propio padre de Sin Chan. La parte buena de estos dibujitos se encuentra al final del episodio donde generalmente el protagonista aprende una lección y acaba con una moraleja educativa.
Más lejos llegan Padre de Familia y Padre made in USA. Estas series, que son un calco pero cambiando un perro que habla por un extraterrestre con unos hábitos nada saludables, también entran dentro de los dibujos animados. Su horario también está dentro del horario infantil y los niños también se muestran algo atraídos por esta serie, aunque no tanto ya que son complicadas de entender para ellos ya que No son dibujos para niños. Drogas, violencia, sexo... todo eso dentro de un marco surrealista. Sinceramente sí son divertidas y entretenidas pero como ya dije antes, para los mayores. No se puede aprender nada bueno, sólo lo que no hay que hacer. El perro de la familia que se siente atraído por la madre, el extraterrestre borracho psicópata, un anciano pederasta, un padre racista y superficia, un amigo ninfómano que abusa sexualmente de todas las mujeres... todo lo contrario a unos valores deseables.


Una de las últimas series de dibujos animados más famosas, pero esta vez sólo se puede ver a través de Internet, es La Niña Repelente. Son capítulos cortos sobre una niña, Margarita, que maltrata psicológicamente a sus padres llegando al extremo de que su madre sufre un trastorno de deseos suicidas. Es difícil comprender cómo puede serle atractiva a los niños, pero es así, seguramente por el vocabulario que utiliza: está lleno de palabrotas e insultos. Lo cierto es que hay pequeños, sobre todo entre los ocho y diez años, que son seguidores de Margarita y los padres corren el riesgo, al no supervisarlos, de que imiten su comportamiento y se conviertan en niños más que repelentes maleducados, violentos y, claro, repelentes como Margarita, algo así como una "marisabiondilla" que no calla nunca.


Finalmente está el caso de South Park aunque por suerte sí se emite en un horario fuera del horario protegido. Aunque ya tienen bastantes años los dibujos son de muy mala calidad, pero tienen su público. No es que no sean adecuados para niños es que incluso pueden resultar desagradables para los adultos. Escatología, muertes violentas, padres trastornados, hijos gamberros... no le falta nada.

2 comentarios:

  1. Totalmente en relación a los Simpson, aunque hay muchos padres que todavía no se han enterado de que los niños captan más de lo que ellos creen

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  2. Mi hijo tuvo problemas en el colegio por "imitar" a Sin Chan. Aunque en su momento -como madre- me sentó mal el revuelo que se armó en el colegio "por una tontería", con el tiempo me he dado cuenta de que la responsabilidad era de su padre y mía por no haber supervisado lo que nuestro hijo veía en la tele. Aunque tarde, aprendimos del error.

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